Mostrando las entradas con la etiqueta Lugarespecial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lugarespecial. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2018

Forastero En La Inmensidad



FORASTERO

A esta hora de la mañana, el sol se hace presente cada vez más intenso a cada segundo gracias al constante movimiento de nubes que hay en el cielo. El viento frío característico de esta zona hace que las ramas de los árboles dancen en sintonía con el movimiento de mi cabello y que las hojas de papel traten de zafarse de mis manos. En general es un ambiente agradable. No hace demasiado calor ni demasiado frío. El poco ruido que hay es el sonido del viento, los pájaros, el murmullo y risas de la gente.     

En lo que llamamos “la montañita” se encuentran personas, animales y algunos establecimientos de comida. Los grupos que están en este lugar constan cada uno de alrededor de cinco o seis personas, algunos de ellos se les ve fumando o charlando sobre lo que ocurre a diario en sus vidas. Mientras tanto la fuerza del viento hace que el olor a marihuana llegue hasta mis narices causando como reacción una sensación incómoda ya que no estoy acostumbrado a recibir este tipo de aromas tan fuertes. Sentado en el pasto de este lugar observo poco movimiento, algunos estudiantes están pie y otros sentados en el borde de la montaña, el factor común de ellos es que entablan diferentes conversaciones, incluso se ríen o simplemente comentan algo. Uno de los combos que está cerca de unas motos estacionadas, juegan a pasarse de uno a otro una pelota pequeña sin dejarla caer al suelo, pero ¿por qué están ahí? ¿por qué no se divierten en otro espacio? Porque las características del suelo les permiten realizar esa actividad, aparte también utilizan esto para distraerse un poco entre clase y clase o sencillamente para pasar el tiempo mientras sale algún compañero.

El sonido de los buses y vehículos que suben y bajan comienza a molestarme, por lo que decido darle a mi mente algo de distracción. De repente comienzo a identificar grupos de personas, casi todos visten con ropa negra o de colores brillantes, jeans a la moda y de marca, uno que otro destaca por su peinado ya que en ellos se ve un intento de tener individualidad. En caso contrarios hay un grupo de chicas que están uniformadas, son de aerolíneas. Llevan su cabello recogido y sus uniformes perfectamente alisados, éstos constan de una falda medio larga pegada al cuerpo, una camisa azul claro y una chaqueta del mismo color de la falda, un azul oscuro e intenso como las profundidades del océano. También noto otro grupo, era la gente que estudia diseño, casi todos llevan lo mismo: una chaqueta de cuero o un saco unitono pegado al cuerpo, jeans y tenis casi todos blancos.

Un chico en particular llama mi atención, y no porque viste diferente. Está vestido con una camisa normal naranja y jeans ajustados al cuerpo, en su rostro lleva puestas unas gafas para el sol que, junto con su peinado moderno, le hacen parecer un galán de primera. Lo divertido de la situación es que obviamente quiere caerle a una chica; con su pose de “todas mías” y un cigarro en su mano le habla, o al menos intenta hacerlo, a una chica de cabello oscuro que está al frente de él. Sin embargo, ésta no parece dar señales de estar interesada en este sujeto, porque siempre evita mirarlo a los ojos y seguirle la conversación.

 Y entonces me comienzo a sentir como un extranjero en este lugar. La mosca en la leche. como un invasor que no cumple los requisitos para determinado establecimiento. Estoy aquí, sentado, solo viendo cómo los demás tratan de buscar interacción social. Y pienso en ella, me dijo que bajaría apenas terminara la clase, pero ya han pasado más de cuarenta minutos y aún no responde mis mensajes. Ya es hora de darme por vencido. Me levanto, quito los restos de pasto que hayan quedado en mi pantalón y dispongo mi marcha para continuar con mi siguiente clase.

Un Lugar En La Inmensidad


Estoy ubicada en “la montañita”, lugar conocido de la Universidad por ser el preferido de los estudiantes  para pasar el rato con su grupo de amigos.

 A esta hora de la mañana, el sol se hace presente a cada segundo cambiando su intensidad gracias al constante movimiento de las nubes. Además, el viento frio característico de estos lares hace que las ramas de los árboles  dancen con armonía, acompañadas por el movimiento de mi pelo y las hojas de papel que tengo en la mano. El viento además me ayuda a adivinar que están fumando las personas: marihuana o un cigarro cualquiera.

En general es un ambiente agradable, no hace ni mucho calor, ni mucho frio. El poco ruido que hay es el sonido del viento, de los pájaros, los murmullos y risas de la gente, y algún que otro vehículo comenzando su descenso.

Aquí hay diferentes tipos de grupos,  en donde el patrón suele ser que están reunidos entre seis a nueve personas. Por un lado, hay un grupo que se caracteriza por ser los “urban boys”, un grupo de chicos con pintas casuales, camiseta negra estampada con algún diseño y jeans sueltos, algunos portan una gorra. Parecen ser divertidos por que en lugar de estar sentados como los otros, ellos se encuentran reunidos jugando con una pequeña pelota.

El resto de grupos están sentados charlando probablemente sobre una materia o contando el último chisme. Unos son más bullosos que otros, pero en general son chicos a los que se les nota que le dan importancia a su apariencia. 

Un chico en particular llama mi atención. Está vestido con una camisa naranja y jean ajustado al cuerpo. Sobre su rostro lleva unas gafas para el sol que, junto con su peinado, le dan un aspecto de galán. Está fumando y tratando de conquistar a la chica que está sentada justo frente a él, pero al parecer esta no tiene el más mínimo interés en el sujeto porque no le presta atención. Quizá si se quitara los audífonos sería más elocuente su comunicación caporal si quiere que la chica le responda de la misma manera.