Me encontraba
subiendo la Avenida Jiménez desde la décima buscando la Carrera séptima,
específicamente el lugar donde fue asesinado el señor Jorge Eliecer Gaitán un 9
de abril de 1948. Eran cerca de las 8:30 de la mañana, y el sol comenzaba a
calentar aquella zona que aún no era muy concurrida de personas. Era la primera
vez que transitaba por esta calle, razón por la cual comencé a acelerar el paso
al darme cuenta de lo anterior. Sinceramente este lugar no me transmitía miedo,
sus calles eran muy lindas e igualmente su arquitectura. Toda la cultura e
historia que conserva el lugar lastimosamente se ve opacada por la delincuencia
y las situaciones deplorables de la vida humana.
Cuando por fin
llegué a la carrera séptima una iglesia llamó mi atención porque me pareció que
era la iglesia de la cual hablamos en una clase donde detallamos que tenía
características del arte gótico. No me fue difícil encontrar el lugar exacto
donde Gaitán fue herido porque estaba justo al otro lado de la acera donde
estaba la iglesia. Crucé la calle y en una pared al lado de lo que era una
cafetería había varias placas, como si fueran lápidas de tumbas puestas una
encima de otras. En una de ellas se encontraban las palabras: "AQUÍ CAYÓ
JORGE ELlECER GAITÁN. CAUDILLO DEL PUEBLO", fue entonces cuando vinieron a
mi mente los relatos que había leído con anterioridad y comencé a imaginarme al
señor Alonso Garcés, personaje de la novela que había estado leyendo, el cual
se encontraba justo al frente del edificio Agustín Nieto embolándose los
zapatos antes de que la trágica muerte marcara la historia del país. Luego
empecé a mirar los edificios altos que se encontraban cerca, me acordé también
del periodista Sergio Casali quien estaba asomado en un balcón de un edificio y
pudo ver con claridad los acontecimientos.
Salí de mi
ensimismamiento recordando el lugar en que estaba y luego pose para una foto.
Las personas que caminaban rápidamente voltearon a mirarme y pude notar en sus
rostros la extrañeza de ver a una joven tomándose una foto frente a una pared.
Como si desconocieran el personaje que aparece en el billete de mil pesos, y a
la historia que viene con él. Además del hecho de que en la actualidad, muy seguramente,
el país habría tomado un curso diferente si Gaitán no hubiera muerto.
OTRO DÍA....
Bajaba desde la biblioteca Luis Ángel Arango hasta la Plaza de Bolívar con mis amigas del colegio. Hace mucho tiempo que no las veía y me alegraba poder pasar tiempo con ellas, aunque ciertamente sentía que algo en nuestra relación había cambiado, o simplemente las que habíamos cambiado a lo largo de este año éramos nosotras.
Había estado
lloviendo, por tal razón no habíamos podido salir a buscar algo de almuerzo.
Aún no tenía hambre así que les dije que nos quedáramos un rato en la plaza, y
eso hicimos. Como era común, en el lugar se encontraban cientos de palomas que
habían hecho del lugar su hogar ya que conseguían comida fácilmente. Queríamos
alimentar a las palomas por lo que le compramos una bolsita de maíz que tenía
una forma parecida a la del empaque de Bon lce. Fue no más tirar unas cuantas
semillas al suelo y ya teníamos a nuestro alrededor muchas de las aves pidiendo
comida.
Minuto a minuto
la situación se fue poniendo más divertida, las aves se subían a mis brazos y
utilizaban mi mano como plato. Se subieron tantas a mis brazos que mi mejor
amiga Luzdey comentó: ''Isabel, eres la reina paloma" y entre risas y
comentarios graciosos no nos dimos cuenta que había comenzado a lloviznar hasta
que una persona abrió una gran sombrilla que hizo volar a todas las palomas al
mismo tiempo y a nosotras, gritar por la impresión de muchas alas revoloteando
alrededor nuestro. Cualquier persona ajena a nuestra diversión pensaría que
estábamos locas. Un grupo de chicas alimentando y jugando con seres que
probablemente transmitían serias enfermedades.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario